despierto echo grano, en un metrónomo de arena y desde esta partitura de salitre en decadencia me siento marcando el tiempo melódico del afuera
lianas de citar evitan mi caída: la nada musical y un saxofón construye ráfagas de cabellos a que asirse y un marcapasos en estuche, asegura un mínimo vital…
afinadas las velas que delimiten pistas veladas de despegue suena el mástil que prenderá las gasolinas y los desvelos y redobles de tambor que precipiten mil avalanchas de arena
¡flash! encendidos los focos sobre las cimas de los andenes desfilan, entre castillos de fuegos, caravanas de gitanos ciegos y da comienzo el más incierto de los espectáculos: el viaje y el jazz
y es que no existe nada tan incierto como viajar y como hacer jazz no hay nada tan apasionante como ese vacilante caos que empuja hacia la siguiente extraña ciudad o hacia el siguiente acorde enmascarado…
escribir es la implosión de un grito aspirado el harakiri mímico de un bostezo sesgado es el vaho como tintero de círculos concéntricos es la voz a media asta; una batalla perdida
escribir es transcribirse describiendo latigazos destinarse zapador de cronistas telarañas es tatuar trampas al aire, con salabre y guillotina es el sueño del sapo: poder cazar palabras
escribir es el placebo del león en la alopecia un horizonte caleidoscópico para vigías pirata un maná y falsas promesas; un santo grial un riding dragon para abstemios neófitos del prozac
escribir, como digo, es no escribir: yo hago mosaicos es trascender, hasta su muerte, letras y pentagramas y ya sólo escribe quien bucea y quien fotografía quien confunde realidad y cuaderno de caligrafía
te he llamado con esas botellas que se tiran al mar con mensaje, y que en realidad nadie jamás lee
y te he llamado gritando en los lugares en que estuve contigo por si estabas cerca y me buscabas también
te he llamado en la mañana cuando aun adormecido me lanzo a coger tu mano y ya no está
y te he llamado hablando a las caracolas y con el eco de la cuenca de mis manos te llamo cuando el viento viene a favor y pienso que servirá como hilo telefónico y aprendí códigos Morse y lógicas de avispa para que nadie diga jamás que no lo intenté todo…
te voy a seguir llamando, por si acaso, por lo menos trescientos siglos más, pienso que quizá, todavía no me has oído…